miércoles, 24 de abril de 2013

No quiero ser una súper mamá

Cuando era pequeña tenía una amiga que tenía una súper mamá. Teníamos unos diez o doce años y pasábamos muchas tardes jugando en su casa, o en la mía, y su mamá siempre preparaba unas meriendas increíbles: con bizcochos, chocolate a la taza... Unas merendolas que han pasado a la historia.

En aquel momento su madre me parecía una súper mamá. Siempre iba bien vestida, maquillada, trabajaba media jornada en un comercio, cocinaba genial (aún recuerdo aquella tarta... mmmhhhh). Parecía que lo hacía todo, todo y todo y, además, sin despeinarse.



Con el tiempo me di cuenta de que mi amiga no tenía una buena relación con su madre, nunca tuvo la confianza suficiente como para hablar de temas delicados, para sincerarse con ella. Ahí me di cuenta de que su mamá no era tan súper.

En cambio, mi madre siempre buscaba tiempo para estar conmigo, para contarme anécdotas, batallitas, para ver fotos juntas y explicarme quién era quién en aquellas fotos en blanco y negro. Siempre tuve una buena relación con ella, era mi mejor amiga, le podía contar cualquier cosa, me daba buenos consejos y unos abrazos que hacían que se me quitaran las penas.

Mi madre también trabajaba, entonces limpiaba en la casa de la señora Amalia, y luego la casa, y luego los hijos, y luego el tenis, y luego la peluquería y luego... en fin, os hacéis a la idea. Mi madre hacía todas esas cosas que hacen todas las madres, pero nunca intentó aparentar que esos malabarismos fueran fáciles. Porque no lo son. Se llama hacerse mayor y adquirir responsabilidades: una casa, una familia, una pareja, un trabajo. Y sí, hay que llevarlos todos a la vez, pero eso no te convierte en una súper mamá. Te convierte en una persona responsable, en un papá o una mamá que intenta hacer bien las cosas para sí mismo y para sus hijos.

No me gusta alimentar el mito de la súper mamá, me parece otro invento más de esta sociedad machista y patriarcal según el cual las mujeres, además de estar bellísimas y buenísimas, tenemos que criar a nuestros hijos, llevar la casa y ganar un sueldo. En cambio, prefiero alimentar el concepto de persona responsable (sea hombre o mujer).

Una persona responsable es aquella que toma las riendas de su vida, que decide avanzar, cada uno a su manera, y hacer las cosas bien. Hay algunos que deciden trabajar, casarse, tener hijos. Pues me parece fenomenal, ese es el camino que yo también elegí, pero eso no me convierte en una súper mamá, no soy mejor que ninguna otra madre, ni mejor que cualquier otra persona. Pero ¡ojo!, peor tampoco.

A principios de octubre de 2011, cuando mi hija tenía unas cinco semanas de vida, mi madre me dijo unas palabras que recordaré siempre: "hija, tranquila, serás una buena madre". Me quedo con esas palabras que me dijo un mes antes de morir y que me acompañarán toda la vida. Eso es precisamente lo que yo quiero, ser una buena madre.

miércoles, 17 de abril de 2013

¿Internet es machista?


¡En serio! No es una foto retocada, fotoshop no ha tenido nada que ver. Si buscas en google las palabras "mujeres empresarias" te lleva a una página web que te indica, como veis en la foto, que el domino mujeresempresarias.com está en venta. Además te ofrece, en un recuadro azul, otras búsquedas relacionadas como por ejemplo "trabajo mujeres" pero... ¡qué tendrá que ver "mujeres sin ropa", "mujeres solas" o "Javea" con las mujeres empresarias!

Y si en Google buscamos la palabra "mujeres", este es el resultado:


Primero, y gracias a una gran campaña de SEO, aparece el link al programa de Telecinco "Mujeres y Hombres y Viceversa" pero, a continuación, los tres siguientes enlaces son de contactos con mujeres.

No quiero sacar conclusiones precipitadas, voy a hacer como Iker Jiménez: expongo la situación y cada uno que saque sus propias conclusiones.

Vosotros ¿qué creéis? ¿Es Internet machista?